No más zombis, por favor

“Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado… ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien… o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos… ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea…”. Fragmento de la adaptación radiofónica de La Guerra de los Mundos de Orson Welles.

La histeria colectiva que generó la emisión de La Guerra de los Mundos el 30 de Octubre de 1938, nos enseñó una lección muy útil sobre la influencia de los medios de comunicación de masas. Con el paso del tiempo, parece que sólo tomaron nota de ello determinadas élites sociales, concretamente las que han acaparado los medios de comunicación desde entonces.

En la actualidad, la irrupción de Internet ha cambiado radicalmente la situación de los Mass Media. En esta nueva era, la información ya no es unidireccional. Los tradicionales receptores también pueden ser emisores, existen herramientas suficientes como para contrastar y rebatir la información que nos llega, se han decuplicado las fuentes y la información ya no es el coto privado de unos pocos. El panorama actual poco tiene que ver con el que se encontró Orson Welles en aquella noche de Halloween de 1938, desgraciadamente, seguimos cometiendo los mismos errores.

El 26 de Mayo de 2012, Rudy Eugene, un haitiano de 31 años atacó a un indigente llamado Ronald Poppo en Miami. La histeria y la rumorología se desbordaron en el momento que se conocieron los detalles del suceso: Rudy Eugene, supuestamente bajo los efectos de una nueva droga sintética, devoró gran parte del rostro de Ronald Poppo. Cuando la policía abatió a disparos al joven haitiano, este iba completamente desnudo. Para muchos, el Apocalipsis Zombi ya estaba aquí.

En los días sucesivos, comenzaron a aparecer noticias de otros ataques similares en EEUU – incluso fuera de sus fronteras -, y algunos medios intentaban buscar patrones en común. El rumor se agigantaba y el gobierno de EEUU se veía obligado a desmentir el Apocalipsis Zombi a través de los CDCs (Centros de control y prevención de plagas y enfermedades):

“Nuestra oficina no tiene constancia de ningún virus que pueda reanimar a los muertos (o algún otro que pueda presentar síntomas parecidos a los zombis)”. David Daigle, portavoz de la agencia.

Puede parecer ridículo que una agencia gubernamental se vea obligada a desmentir un fenómeno de ficción poderosamente asentado en la cultura popular, pero no era el único indicio que demostraba que estábamos perdiendo el juicio.

Zombie emergency

Un mes después del ataque de Miami, unos 100 servicios de emergencias procedentes de 8 condados del Estado de Maine, llevaron a cabo un simulacro de emergencias en la localidad de Bangor. El objeto de las maniobras no era otro que combatir una epidemia con las siguientes características: “Un virus desconocido procedente de Jamaica ha llegado a Maine, convirtiendo a los infectados en zombis. Una vez inoculado, el virus se propaga rápidamente al cerebro y transforma a la persona en una criatura irracional que solo tiene una cosa en mente: morder a otras personas”.

En 2009, el doctor Steven C. Schlozman, assistant professor en la Univerdidad de Harvard, teorizaba sobre el funcionamiento de un cerebro zombi, buscando una perspectiva más científica que arrojara luz al asunto… Justo lo que necesitaban los amantes de las conspiranoias y la serie b. En Marzo de 2011, se le vio el plumero al buen doctor cuando publicó The Zombie Autopsies, donde intentaba refrendar algunas de sus teorías utilizando el recurso de la narrativa de ficción. El negocio le puede salir aún más redondo: George A. Romero – por cierto, amiguete de Schlozman –  pretende llevar la novela al cine y prolongar así su larga y lenta agonía cinematográfica. En definitiva, confusión para algunos y dinero fresco para otros.

Mucho más cerca de aquí, concretamente en la comarca del Vallès Oriental, podemos encontrar un caso especialmente llamativo: la existencia de un bunker para resistir el Apocalipsis Zombi. En 2010, Dani, el responsable de tan singular proyecto, decidió publicar un blog donde reflejaba el día a día de la construcción de su oasis para supervivientes. Sorprende – casi asusta – comprobar la milimétrica planificación del recinto que es capaz de dar cobijo y manutención a 6 personas a lo largo de un año entero. En Agosto de 2011, Dani “restaba importancia” a su hobby respondiendo a una pregunta en el marco de una entrevista digital:

 -¿Cuándo crees que los zombis invadirán el mundo?
– Pronto.

¿Cómo habíamos llegado a este punto?

El Zombi y la cultura popular

Dejando a un lado el origen del concepto, procedente de la cultura haitiana y de su estrecha relación con diversas religiones africanas, el verdadero impacto en la cultura popular viene dado a través del cine, teniendo un punto de inflexión fundamental en la figura de George A. Romero.

En la década de los años 30, La Legión de los hombres sin alma (White Zombie, 1932) se convertiría en la primera película de zombis de la historia. De alguna manera, la película se encontraba bajo la influencia generada por el libro The Magic Island del periodista y ocultista William Seabrook – publicado 3 años antes -, en el que se recogían algunos ritos procedentes del vudú haitiano.  Seabrook describía en su libro cómo un hechicero podía llegar a revivir a los muertos y someterlos a su propia voluntad, convirtiéndose en un concepto que marcaría al zombi cinematográfico durante las décadas posteriores.

A finales de la década de los 60, un joven cineasta neoyorquino criado en el Bronx, sería el responsable del radical vuelco al concepto del zombi, introduciéndolo definitivamente en el ámbito de la cultura popular. Hablamos de George Andrew Romero.

No más zombies, por favor 03

En 1968, George A. Romero estrenó Night of the living dead (La noche de los muertos vivientes) con un escaso presupuesto de apenas 114.000 dólares. Su repercusión vino acompañada de bastante polémica debido a la inexistente clasificación por edades para su exhibición. Esa autorización – por omisión – para todos los públicos provocó multitud de airadas quejas asociadas a la violencia explícita de la cinta. La leyenda había nacido.

El zombi había pasado de ser un secuaz sin alma sometido por un maestro, a un ser totalmente sin control, hambriento de carne humana. Esta última concepción, aún con pequeñas variantes, predomina hoy en día.

George A. Romero marcó esta etapa que murió de inanición a mediados de los 80, coincidiendo justamente con el estreno de Day of the dead (El día de los muertos, 1985), donde se confirmaba la decadencia del subgénero (a pesar de Re-animator) y el desgaste creativo del director del  Bronx. Entremedias, en la década de los 70, se situaba el mejor exponente de esta etapa: Dawn of the dead (Zombi, 1978) con una intencionada crítica al consumismo (decimos intencionada pues, en el caso de Night of the living dead, la crítica social que muchos atisbaban, no entraba en las intenciones del propio director) y con altas dosis de gore y violencia, cosecharon multitud de críticas positivas y una importante aceptación por parte del público, llegando a recaudar unos 40 millones de dólares a nivel mundial (con un coste de sólo un millón y medio).

Dawn of the dead llevó al fenómeno zombi a tocar techo en esta etapa y sus efectos no tardaron en reproducirse con fuerza en Europa, más concretamente en Italia, donde se produjo una inesperada corriente de cine zombi encabezada por directores como Lucio Fulci, Joe D´Amato o incluso Lamberto Bava – algo más tarde -, que todavía hoy hacen las delicias de los amantes de la serie Z.

En la década de los 90, el fenómeno zombi se mantuvo fuera del radar del gran público, y todo ello a pesar de algunas joyas indiscutibles como Braindead (1992) de Peter Jackson o Dellamorte Dellamore (1994) de Michele Soavi, sin contar con la revisión del clásico Night of the living dead a manos de Tom Savini en 1990. Estos ejemplos parecían ser los últimos coletazos de un subgénero moribundo… De otra época.

En los videojuegos, totalmente a contracorriente, no se olvidaron del maltratado zombi y desde Japón lanzaron Biohazard (más conocido por estos lares como Resident Evil) en 1996. Un éxito que llega hasta nuestros días en forma de secuelas, películas de animación e imagen real, merchandising, etc.

Esta etapa apenas dio señales de vida en otros ámbitos como la literatura o los cómics, y en el caso de la televisión, sólo cabe destacar el impresionante acontecimiento que supuso el estreno del Thriller de Michael Jackson en 1983. Fenómeno que probablemente tuvo más repercusión en el ámbito de la cultura popular que todas las películas de Romero juntas.

El Boom del nuevo milenio

El siglo XXI apenas se desperezaba cuando Danny Boyle, director de cine oriundo de Manchester, decidió dar un golpe de timón en su carrera y en 2002 estrenó 28 days later, donde reinventaba el concepto del zombi -ahora infectado-, convirtiéndose en el punto de partida de una nueva corriente en varios ámbitos de la cultura, que trasladarían el fenómeno zombi al gran público gracias a la aparición de algunas obras de notable calidad, la mayoría de ellas localizadas en el primer lustro del nuevo milenio.

En Septiembre de 2003, Max Brooks, hijo del cineasta Mel Brooks, publica The zombie survival guide (Zombi – Guía de supervivencia. Septiembre de 2008. Editorial Benerice), una meticulosa y sesuda guía de supervivencia en el marco de una posible pandemia zombi, cuya mayor gracia radica en la seriedad con la que se toma a sí misma. Es probable que en este preciso momento, la barrera entre realidad y ficción comenzara a presentar sensibles grietas para los lectores más “impresionables”.

IMG120202ARobert Kirkman y el dibujante Tony Moore conseguían publicar una serie de cómics llamada The Walking Dead (Los Muertos Vivientes por estos lares) bajo el sello de la editorial Image. En ella se relata la historia de un grupo de supervivientes dentro de un Apocalipsis Zombi que bebe directamente de los clásicos: los zombis son lentos y torpes (nada que ver con los infectados rápidos y brutales de 28 days later) y la mayor amenaza son los propios supervivientes.

Esta longeva serie sigue activa en la actualidad con más de 100 números, manteniendo unos niveles de calidad en los guiones bastante altos. Varios videojuegos, cantidades industriales de merchandising y una popular serie de televisión son parte del legado de The Walking Dead.

En Abril de 2004, el cinematográfico subgénero zombi salta por los aires hecho añicos gracias al formidable remake de Dawn of the dead (Amanecer de los muertos), a manos del entonces desconocido Zack Snyder. Convergieron multitud de factores que garantizaban la idoneidad del proyecto: un clásico que había envejecido terriblemente mal, el éxito de público y crítica de 28 days later en 2002, un director joven con gran sentido visual e ideas muy claras, un reparto solvente y sin estrellas, una calificación por edades Rated R y un presupuesto de 28 millones de euros – más que suficientes cuando no tienes que dejártelos en sueldos millonarios -.

En esta película, el muerto viviente hereda la estética clásica del zombi post-Thriller y el movimiento y ferocidad de los infectados de 28 days later, resultando mucho más amenazador que las criaturas de George A. Romero, que no tuvo problemas en expresar su disgusto con esta nueva versión .

También en Abril de 2004, se estrenó en Reino Unido Shaun of the dead (Zombies Party…), que para muchos es la mejor parodia del cine de zombis realizada hasta el momento. Multitud de buenas críticas y una recaudación mundial de 30 millones de dólares aproximadamente (ojo, con un presupuesto de sólo 4 millones de libras), colocan a esta comedia en el espectro positivo e influyente del subgénero.

137x600booksworldwarzEn Septiembre de 2006, Max Brooks vuelve a salir a la palestra con la publicación de la estupenda World War Z: An Oral History of the Zombie War (Guerra Mundial Z. Septiembre de 2006. Editorial Almuzara). Como si se tratara de un documento periodístico real, la novela está construida a través de numerosas entrevistas realizadas por un funcionario de Naciones Unidas a diferentes supervivientes en el contexto de un Apocalipsis Zombi que la humanidad había logrado superar. Las entrevistas se dividen en bloques que narran los acontecimientos por orden cronológico a lo largo y ancho del mundo, desde el primer caso aparecido, hasta el final del conflicto.

La variedad de historias y situaciones, los diferentes marcos geopolíticos abordados, las críticas veladas al funcionamiento de la burocracia gubernamental en diversos países, al ejercito, a determinadas élites o regímenes de diversa enjundia, son algunas de las características que definen a World War Z como uno de los mejores productos del subgénero zombi.

Las subtramas que giran alrededor de la ocultación de la epidemia por parte de algunos gobiernos, han hecho bastante daño a los conspiranoicos del Apocalipsis  Zombi, llegando a esgrimir en la red muchos de los argumentos que Max Brooks desarrolla en World War Z… Ficción amigos, bendita ficción.

Saturación del fenómeno

La moda estaba en marcha y el negocio en bandeja, ahora sólo nos quedaba esperar a ver los efectos mercadotécnicos de la sociedad de consumo en la que vivimos imbuidos.

Muy significativo fue el regreso de George A. Romero al cine de zombis, aprovechando el resurgir del subgénero. En 2005 estrenó Land Of the dead (La tierra de los muertos vivientes), un film fallido aunque no un completo desastre, cuya vuelta de rosca era la aparición del razocinio en los zombis (idea que él mismo comenzó a explorar en 1985). Diary of the dead (2007) – apuntándose a otra moda: el found footage – y Survival of the dead confirmarían aquello de lo que pocos tenían dudas: George A. Romero no tiene nada nuevo que contar. Para colmo, en 2008, a algún lumbreras se le ocurrió hacer un remake de su Day of the dead que casi hacía buena a la original (¡Ojo! Con zombis hipervitaminados que subían por las paredes).

Otro gran ejemplo es la saga cinematográfica de Resident Evil, iniciada en 2002, coincidiendo con el inicio de los grandes impulsores del subgénero zombi en el siglo XXI, pero ofreciendo un espectáculo inversamente proporcional a su rentabilidad económica. Sus múltiples secuelas a lo largo de estos años se han ido beneficiando del creciente interés del público por este tipo de productos de estética de videoclip y repleto de heroínas de diseño. El anti-cine en estado puro.

Ante el más que previsible desgaste, las productoras comenzaron a apostar por sensibles virajes en los enfoques, con el ánimo de no agotar al espectador, y a su fuente de ingresos, claro. En este sentido, nos encontramos disparidad de resultados:

Fido (2006): De estética cincuentera, los zombis se convierten en sirvientes de los humanos – gracias a un artilugio tecnológico -, después de una gran guerra Z. Una comedia original y bastante disfrutable.

Flight of the Living Dead (2007): zombis en un avión ¿Para qué comerse el tarro? Horrorosa.

Rec (2007): contundente mockumentary de infectados, con giro al final que a muchos parece haber pasado desapercibido, a tenor de algunas quejas sobre su secuela. Muy recomendable.

Planet Terror (2007): Robert Rodríguez construyendo una peli a base de referencias y de estética setentera. Aburrida hasta la nausea.

Zombieland (2009): comedia zombi con aderezo romántico y unos 25 primeros minutos sobresalientes. El resto se diluye tristemente… A pesar de Bill Murray. Quiero y no puedo.

Dead Snow (2009). En España Zombis Nazis ¿Hace falta explicar algo? Mal.

Si pensamos en la ínfima calidad de la mayoría de los estrenos en la gran pantalla, un sudor frío nos debe recorrer la espalda si nos acordamos de las producciones dirigidas al mercado doméstico (de esta lista, sólo Flight of the Living Dead cumple con ese perfil). Eso sí que da miedo.

La literatura también ha sufrido especialmente la presencia del subgénero zombi en los últimos años. A pesar de empezar el siglo con buen pie – gracias al buen hacer de Max Brooks -, la literatura zombi se ha extendido como una enfermedad por todas las librerías del planeta.

Ni siquiera los clásicos se libran de su versión zombi: Orgullo y prejuicio y zombis, Quijote Z, Lazarillo Z, La casa de Bernarda Alba zombi… Es complicado no esbozar una sonrisilla cuando lees estos títulos.

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En España, la editorial Dolmen ha copado el mercado con todo tipo de novelas, trilogías y antologías de zombis, convirtiéndose casi en un especialista en este tipo de literatura. Es justo destacar de manera positiva el trabajo que abrió la veda por estos andurriales: Apocalipsis Z de Manuel Loureiro, publicada en Diciembre de 2007 tras destacar en la red en forma de blog. Dos secuelas posteriores bajo el sello de Plaza & Janes confirmarían el buen hacer del autor gallego, sin embargo, también quedaría patente el inevitable desgaste de la saga.

Dentro de esta etapa caracterizada por el copy+paste masivo, el medio televisivo ha salido relativamente indemne si lo comparamos con el cine o la literatura. En 2008, Charlie Brooker se sacó de la manga el guión de Dead Set (2008), una gran miniserie de zombis enfocada desde los platos del Gran Hermano británico. Violenta, mordaz, adrenalítica y absolutamente recomendable. Por cierto, a Brooker no conviene perderle la pista; tres años después realizó el libreto para dos de los tres capítulos de la magnífica Black Mirror.

Desde 2010 el mayor acontecimiento de este subgénero está siendo la adaptación de The Walking Dead para televisión. Frank Darabont se alió con Robert Kirkman y montó el cotarro, para luego salir con los pies por delante en la segunda temporada. El resultado es bastante irregular hasta el momento, a pesar de contar con un material excepcional de partida.

Concluyendo…

El ataque a Ronald Poppo fue un terrible suceso puntual cuya trascendencia desmedida es difícil de entender. Ni siquiera el contexto justifica meridianamente la locura que acompañó a este incidente. Ni la creciente cultura del fin del mundo, tan de moda el año pasado, ni la proliferación de fantasiosos blogs y webs conspiranoicas en la red, ni el arraigo cada vez más pujante del fenómeno zombi en la cultura popular, pueden justificar esta pérdida total de perspectiva entre  realidad y  ficción. Un fenómeno digno de estudio.

Mientras, para los que tenemos los pies en el suelo, sólo decir que seguirán intentando tirarnos de los bolsillos a toda costa, a pesar del significativo desgaste del zombi en la ficción. Llegarán más videojuegos, más crossovers o what if  locos en el mundo de los cómics, más adaptaciones, juegos de mesa, secuelas, remakes, reboots, hasta que todo este tinglado deje de ser rentable.

¿Lo próximo? La imposible adaptación de World War Z ondea en el horizonte, con Brad Pitt huyendo de zombis que se mueven al ritmo de la marabunta, la cuarta parte de la saga Rec y Warm Bodies (Memorias de un zombi adolescente): el zombi pasado por un filtro romántico (¿Crepúsculo?) con toques de comedia. Terror puro, amigos.

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2 pensamientos en “No más zombis, por favor

  1. Aburrimiento Z dice:

    Aburrido me tienen los zombies, encima se ha perdido totalmente el rollo macabro inicial. Si antes eran los muertos que se levantaban de sus tumbas (resaltar “No profanar el sueño de los muertos” como logro patrio) con todo el consiguiente horror a lo desconocido y lo terriblemente absurdo de la existencia, ahora los zombies son gente variopinta disfrazada que a duras penas parecen difuntos se juntan para lucir prótesis de latex y molestar a personajes que parecen monos puestos ahí para repetir tópicos de siempre, que si no hay que tener apego a la gente que acaba de morir de forma poco creible o te infecta, que si el hombre es el verdadero monstruo,etc.
    Muy poco sentido le veo al “género” aparte de la celebración del gore teenager y la normalización del “frikerio”.

    • Alfonso Grueso dice:

      Cierto, no tiene demasiado sentido. El subgénero hace tiempo que no da más de sí, al menos desde el punto de vista creativo.

      En fin.

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