Holy terror, el ocaso de Frank Miller*

“Escuchad imbéciles de mierda, aquí hay un hombre que va a cortar por lo sano, un hombre que va a hacer frente a la chusma, a la prostitución, a las drogas, a la podredumbre, a la basura. Un hombre que acabará con todo eso”. Travis Bickle.

No son pocos los paralelismos que existen entre Travis Bickle – aquel taxista perturbado que encarnaba Robert De Niro en Taxi Driver – y algunos de los personajes más reconocibles de los cómics de Frank Miller. Personajes consumidos lentamente por la decadencia de una sociedad corrupta, cuya repulsión termina encarnada en la figura del justiciero. Juez, jurado y verdugo.

Acuden a mi cabeza el Batman de The Dark KnightJohn Hartigan en That yellow bastard o incluso Marv en Sin City, que instrumentalizan la justicia y la imparten a su gusto… Frank Miller en estado puro.

Todos estos personajes son la inconfundible proyección de Miller, y a través de ellos se filtran muchas de sus ideas más recurrentes y polémicas;  ideas que en Holly Terror adquieren un inusitado cariz extremista, digno de ser analizado.

Batman meets Osama

Los atentados del 11 de Septiembre de 2001 en EEUU marcaron profundamente a Frank Miller y su percepción del mundo islámico. El autor de Maryland, en su afección, se sumergió en un peligrosa visión cargada de rabia y carente de matices, sobre realidades que obviamente desconoce.

En 2011, diez años después de la trágica fecha, Miller exhibió su particular “status quo” al respecto:

“Tres mil de mis vecinos fueron asesinados. Mi país fue salvajemente atacado sin provocación alguna. Les deseo a todos los responsables de la atrocidad del  9/11 que ardan en el infierno”.

Holy Terror empezó a gestarse a comienzos de la pasada década. Con el influyente peso de los acontecimientos acaecidos durante el 11-SFrank Miller pensó en Batman para dar rienda suelta a su frustración y malestar. Fiel a su iconografía, volvería a recurrir a la figura del justiciero – el alter ego de Bruce Wayne en este caso -, para confrontarlo con los terroristas de Al-Qaeda, destacando un hipotético clímax final cuyo golpe de efecto sería el asesinato de Bin Laden.

Este proyecto, a pesar del disfraz de cómic de superhéroes,  no era otra cosa que un alegato propagandístico contra el terrorismo islámico – “naked propaganda” según el propio Miller -.

A pesar de anunciarlo en 2006 como un trabajo ligado a DC, 4 años más tarde lo terminaría desvinculando de la gran editorial norteamericana: “I decided partway through it that it was not a Batman story”.

Holy Terror 03

Es probable que Frank Miller tomara esa decisión unilateralmente como consecuencia del despido fulminante de Bob Schreck – editor y amigo personal del autor de Sin City – por parte de DC Comics, debido a unos errores que afectaron a una tirada del All-star Batman – cómic guionizado por Miller y dibujado por Jim Lee -.

Schreck terminó fichando por Legendary Comics, una nueva editorial bajo la tutela de la productora cinematográfica Legendary Pictures – responsable de 300Watchmen o The Dark Knight, entre otras -, y no tardó en convencer a Frank Miller para que se subiera al carro.

Las malas lenguas también afirman que las altas esferas de DC no se sentían demasiado cómodas con el radicalismo de Holy Terror, Batman! – ese era su título provisional -, incluso voces autorizadas en el seno de la editorial ya habían criticado abiertamente el cómic y el discurso en torno al que giraba, mucho antes de ser una realidad. Grant Morrison se mofó directamente de Miller:

“Estaría mucho más impresionado si Frank Miller renunciara a esa tontería de novela gráfica, se uniera a la Armada, y con un aullido de odio eterno se precipitara hacia el frente con los jóvenes soldados que de veras arriesgan su vida…”

Finalmente, el 11 de Septiembre de 2011 Holy Terror fue publicada en EEUU, convirtiéndose así en el debut editorial de Legendary Comics.

Holy terror

No hay que ser muy avispado para intuir lo que vamos a encontrar en las páginas de Holy Terror, pero para los más despistados, antes de las primeras viñetas se despejan todas las dudas con una tendenciosa cita:

“If you Know the infidel, kill the infidel” (Mohammed).

Desde el punto de vista visual, Holy Terror está repleta de ilustraciones a página completa que generan inicialmente un gran impacto. Esta sensación está respaldada por el formato apaisado de la novela gráfica, tal y como hiciera en su día con 300. Desgraciadamente, la pericia de Frank Miller a los lápices se va diluyendo conforme vamos pasando páginas, y a pesar de algunos momentos inspirados, el conjunto adolece de falta de pulso, dejando a todas luces una sensación de gran tosquedad e irregularidad – herencia directa del Batman: The Dark Knight Strikes Again -.

El blanco y negro del cómic, lejos de ser un valor añadido, se convierte en una involuntaria metáfora de la visión maniqueísta y simplificada que Frank Miller tiene de la realidad. Del nefasto uso de algunos colores planos casi mejor ni hablamos.

HolyTerror2

El argumento de Holy Terror es tan simple que produce sonrojo: la trama gira en torno a un atentado múltiple que golpea a Empire cityThe Fixer, un vigilante encapuchado decide ir a por los responsables con la ayuda de Cat Burglar, su enemiga natural. Darán con la guarida de los malhechores – fundamentalistas islámicos por supuesto – y acabarán con todo lo que se menee… Fin.

Parece una mala broma… Ojalá lo fuera.

Ahora es cuando volvemos a una de sus declaraciones: “I decided partway through it that it was not a Batman story”.  Parece que a Miller le pudo la pereza cuando “decidió” publicar para Legendary Comics, pensando que no era buena idea romper con la estructura de personajes que había construido para Holy Terror cuando todavía era una historia de Batman.

Holy Terror es un panfleto de lo más pueril, un ejercicio carente de originalidad y de escasa calidad, un trabajo cuya única razón de ser radica en la pura y dura provocación: “…bound to offend just about everybody” decía Miller. Desafortunadamente para él, el cómic pasó relativamente desapercibido en el mercado norteamericano.

Zapatero a sus zapatos

Holy Terror es sólo un ejemplo más del progresivo deterioro de la imagen pública y profesional de Frank Miller. Todo parece indicar que aún no ha tocado fondo.

La decadencia de Miller como autor de cómics comenzó a fraguarse a comienzos del año 2000. Hay algunas corrientes que afirman que en la segunda mitad de los años 90 ya existían claros síntomas de un alarmante bajón creativo, pero probablemente salvó (en parte) el expediente con las miniseries Sin City: That Yellow Bastard y 300.

El punto de inflexión en el que más analistas coinciden es la publicación de Batman: The Dark Knight Strikes Again (DK2) – secuela de Batman: The Dark Knight Returns – entre 2001 y 2002. Esta serie limitada de tres números cosechó innumerables críticas negativas, a pesar de unas ventas nada desdeñables. Unos años más tarde, All Star Batman and Robin confirmaban la tendencia a la baja.

Dejando a un lado el tema de la calidad, hay otro factor que caracteriza el trabajo de Frank Miller durante la década pasada: la escasez de títulos publicados. Su incursión en el mundo del cine como director lo explica todo.

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A pesar de sus negativas experiencias pasadas como guionista en Robocop 2 y Robocop 3, parece que Frank Miller aún no estaba curado de espanto. En 2005 estrenó la adaptación de Sin City, después de haberla dirigido de la mano de Robert Rodríguez, con Quentin Tarantino como director invitado (la aportación de este último fue casi anecdótica). Las críticas fueron generalmente positivas y obtuvo una recaudación bastante aceptable.

Frank Miller, satisfecho con los resultados, hizo sus pesquisas y comenzó a valorar la posibilidad de aventurarse en un proyecto cinematográfico en solitario; pero la osadía le salió muy cara. En 2008 estrenó la adaptación de The Spirit de Will Eisner y se convirtió en un rotundo fracaso artístico y económico. Miller seguía siendo un guionista y dibujante de cómics, después de todo.

A pesar del varapalo, todo indica que volverá a dirigir la secuela de Sin City con Robert Rodríguez. La expectación está bajo mínimos.

Frank Miller: ideario político

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Ríos de tinta han corrido a propósito del bagaje profesional de Frank Miller en los últimos años, pero son sus opiniones públicas las que le han tenido mayor “notoriedad” recientemente.

En Noviembre del pasado 2011, Frank Miller se manifestaba sobre el movimiento de indignados Occupy Wall Street en estos términos:

“Occupy no es otra cosa que una panda de gamberros, ladrones y violadores, una multitud ingobernable alimentada por la nostalgia de Woodstock, la época de la falsa justicia podrida. Estos payasos no puede hacer nada, salvo dañar a Estados Unidos”. También añadía: “Esto no es una protesta popular, es basura y Dios sabe que están arrojando la basura (tanto política como físicamente) en todas las direcciones que puedan encontrar”. Finalmente apostilló: “Perdedores, volved a los sótanos de vuestras madres a jugar al World of Warcraft. O mejor aún, alistaos en algo de verdad. Quizá nuestro Ejército pueda poneos en forma”.

Ni que decir tiene, que todo el mundo tiene derecho a la discrepancia, pero hay que señalar que Frank Miller no la ejercía… sólo insultaba. Parecía que los años, sus circunstancias y otros factores que no logro poner en pie, le habían convertido en una simple caricatura derechista… La cuestión era saber si realmente había cambiado, o si por el contrario, sus ideas siempre habían permanecido inalterables. En la red circulan numerosas teorías que intentan sustraer la ideología a la obra publicada de Frank Miller. Existía y sigue existiendo cierta controversia al respecto, pero a grandes rasgos se le asocia a postulados  algo ambiguos o incluso cercanos a la izquierda en sus comienzos, mientras que la actualidad, se le coloca la etiqueta de fascista sin que le tiemble el pulso al personal.

En mi opinión, no veo ni rastro de izquierdismo en los cómics de Frank Miller. Entiendo que en muchas ocasiones, sus críticas al control gubernamental y a los burócratas  (Martha Washington: Give Me Liberty) han podido confundir a los lectores. Tampoco creo que el apelativo de fascista arroje mucha luz al asunto. Hoy día, el uso de tal concepto se ha ido desvirtuando debido a la ligereza con la que se utiliza, distanciándolo en demasía de su auténtica concepción.

Holy Terror 11Durante los 80, Frank Miller había reconocido ser ferviente seguidor de las ideas de Ayn Rand, filósofa y escritora estadounidense que defendía el egoísmo racional, el individualismo y el capitalismo laissez faire. También desarrolló una corriente filosófica denominada Objetivismo.

Frank Miller bebió directamente de algunas de sus obras para desarrollar algunos de sus títulos más conocidos: Martha Washington: Give Me Liberty estaba basada en La rebelión de Atlas – posiblemente la obra de ficción más destacada de la autora de origen ruso – y Manifiesto romántico está muy presente en Batman: The Dark Knight Returns.

Si desgranamos algunos de los principios de la filosofía de Ayn Rand, todo cobra algo de sentido:

·  Defendía el Ateísmo como única postura racional ante el concepto Dios, al que consideraba indemostrable racionalmente.

·   Condenaba el reclutamiento forzoso de soldados, al que equiparaba con la esclavitud. Llegó a afirmar que todas las proclamas sobre la importancia del derecho a la propiedad hechas por los derechistas en Estados Unidos era palabras huecas, ya que apoyaban la conscripción forzosa en el ejército.

·   Declaraba abiertamente su antisocialismo y anticomunismo.

·  Defendía un estado mínimo, algo diametralmente opuesto a la proclama fascista “todo dentro del Estado, nada fuera del Estado”.

·   Defendía el derecho absoluto a distribuir, entre adultos, cualquier tipo de texto o medio audiovisual, incluida propaganda nazi o comunista. Sostenía que “las ideas no delinquen”, y que sólo se debían castigar los actos delictivos.

·   Afirmaba que cualquier intento de que el estado limitase la expresión de ideas erróneas, equivocadas o peligrosas sólo podía terminar en una censura total de las ideas  impopulares.

·   Defendía un orden social capitalista puro sin intervención gubernamental.

Frank Miller no es un fascista, no. Es un anticomunista redomado, es ateo y bastante crítico con la religión, cree en el capitalismo libre de ataduras, es un darwinista social (sus héroes y justicieros lo corroboran) y sobre todo, es un tipo que no tiene precio cuando opina fuera del ámbito que supuestamente domina. A sus opiniones y sus “panfletos” (Holy Terror, lo es) me remito.

A nosotros como lectores sólo nos queda echar la mirada atrás y recordar los buenos tebeos que hacía este señor. Sus opiniones no nos deben amargar la lectura, a fin de cuentas, ni siquiera Borges empobrecía su obra ni un ápice cuando afirmaba sin tapujos que Pinochet y sus altos cargos de la junta militar eran “auténticos caballeros”.

*Artículo publicado en el blog “Lee Juega Aprende” el miércoles, 21 de Mayo de 2012.

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2 pensamientos en “Holy terror, el ocaso de Frank Miller*

  1. Rebecca. dice:

    Cuando alguien carece de la habilidad para realizar un comic, cuando se carece de la habilidad para dibujar y jamas se ha tomado un lapiz para realizar ni siquiera un monigote, cuando carece de los conocimientos para entintar, es cuando suele soltar toda su bilis en un articulo como este.
    No discrepo ni discuto que guionisticamente es la peor obra de Miller y una fascistada de tomo y lomo de principio a fin con el lema de “si me jodes, te jodo” o el ojo por ojo, sin embargo visualmente sigue siendo tan potente como cualquiera de Sin City.
    En fin, ya lo has dicho, zapatero a tus zapatos.
    Cuando aprendas a entintar vienes y me hablas de tecnicas de dibujo, de proporciones o de cualquier otra chorrada que durante cinco años aprendi en Bellas Artes antes de dedicarme profesionalmente al comic y al entintado.

    • Le dedico un sólo párrafo al apartado visual de la obra, porque es lo menos relevante de la misma en mi análisis, si me lo permites. Te agarras a ese clavo ardiendo -el resto, el 90% del artículo, ni lo discutes- para luego soltarme tu perorata alrededor de mi autoridad para opinar sobre el dibujo de Frank Miller, sin conocer mi formación y experiencia en el noveno arte. Lo siento, no te puedo tomar en serio.

      Ah, hablando de bilis y de “zapatero a tus zapatos”: revisa tu comentario.

      Un saludo.

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