Crítica de cómic: dudas razonables

Analizar, valorar razonadamente un cómic y plasmarlo en un medio, sería a grandes rasgos la actividad principal que define la labor del crítico de cómics.

El crítico, ante todo, debe regirse por unos principios de ética profesional, donde las filias y fobias no lastren su trabajo a la hora de enjuiciar una obra. Los puntos positivos y negativos  son aspectos que el crítico debe diseccionar desde la imparcialidad y el respeto, evitando posturas categóricas que tilden a la crítica de un carácter absoluto e incuestionable.

Si se cumplen estas premisas, el crítico se convertirá en un intermediario eficaz entre la obra y el lector, y en un soporte de cierta relevancia a la hora de establecer las conexiones entre consumidores, autores y editoriales. Una labor importante, aunque puede que no fundamental.

Hasta aquí la teoría. Ahora sólo cabría averiguar si la crítica de cómics cumple con su cometido principal, e incluso si peca de ser dura y demasiado rígida, o por el contrario, si es suave y blanda. Por mi experiencia como lector, me decanto claramente por la segunda opción.

Hablemos de percepciones. Llevo toda mi vida leyendo cómics, estoy algo familiarizado con la industria – vi nacer, crecer y morir a LP Editorial desde dentro -, tengo buenos amigos que han tenido o tienen tiendas especializadas, he vivido grandes y pequeños eventos de cómics, desde la óptica del stand y del visitante, leo blogs especializados con asiduidad,  etc. En definitiva, creo que tengo una perspectiva bastante amplia del “mundillo”.

También escribo con cierta regularidad de cómics en este blog y he colaborado en el pasado con otros, aunque estoy lejos de considerarme un crítico. Por lo general, elijo escribir de lo que me gusta, me sale más fluido y probablemente disfruto bastante más. De una manera casi inconsciente evito hablar de obras que me han disgustado o que se han quedado por debajo de mis expectativas, aunque me hayan dolido en el alma los 20 euros desembolsados. Si alguna vez me he atrevido ha sido por pura indignación. De hecho, sólo me he aventurado en dos contadísimas y merecidas ocasiones: para hablar de Holy Terror (seguro que Frank Miller no ha pegado ojo desde entonces) y del Encuentro del Cómic y de la Ilustración de Sevilla (su director me sigue en Twitter desde entonces – tragar saliva -).

Llegados a este punto y levantando la mirada de mi ombligo, tengo que señalar la relativa dificultad que entraña encontrar una crítica negativa en los blogs que habitualmente sigo. Hecho algo más complicado si esas obras son de autores españoles. Mi blog cumple a rajatabla con ese patrón.

Los entresijos del “mundillo” son fáciles de descifrar, sobre todo cuando llevas un tiempo acudiendo a eventos y teniendo un perfil en Twitter con cierta actividad. Es en ese momento cuando cobra sentido el concepto de “mundillo”. Sí, se trata de un círculo extremadamente pequeño – más de lo que sospechaba a priori -, donde muchos autores, críticos y editores conviven con cercanía, normalidad, e incluso amistad.

Ahora bien, ¿tiene cabida la crítica independiente en un círculo tan estrecho? ¿existe realmente un línea que separe promoción y crítica? ¿hay cierto corporativismo debido a la debilidad económica del sector? ¿las críticas negativas son equivalentes al ostracismo en el “mundillo”? ¿estamos (me incluyo) engordando una burbuja? ¿tienen motivos los aficionados para dudar de la veracidad del sector de la crítica de cómics?

Dudas razonables que no logro responder satisfactoriamente, pero dudas razonables al fin y al cabo.

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15 pensamientos en “Crítica de cómic: dudas razonables

  1. Te comento sin enrollarme mucho (espero) cómo veo algunas de las cuestiones que planteas:
    Sobre lo primero que dices, es un tema que puede aplicarse a toda la crítica en general. Yo no creo en la crítica imparcial u objetiva, porque creo que es imposible desligarse del bagaje lector de cada uno y de sus filias y fobias, como dices tú. La imposibilidad de alcanzar la objetividad de todas formas es algo que yo tengo muy interiorizado por mi formación, y que intento aplicar a todo. Tampoco me parece mal: como comentaron algunos ayer, yo cuando leo a un crítico quiero que se note su voz, lo leo porque me interesa su opinión, punto de vista, manera de explicarse, etc. De hecho, fíjate cómo de alguna manera dos cosas que dices entran un poco en contradicción: crítica imparcial, pero evitando posturas categóricas. Es decir, entiendo yo, asumiendo siempre que se trata de opinar, no de sentar cátedra: por lo tanto, no hay objetividad.
    De hecho, si se consiguiera, todas las reseñas vendrían a decir lo mismo: una crítica aséptica, informativa, reducirlo todo a cuestiones tan obvias que todo el mundo estaría de acuerdo, y donde, para que eso sea posible, no podría haber espacio para la opinión o valoración personal.
    Así que yo lo que le exijo a un crítico es que tenga un rigor propio, cierta coherencia (entendiendo siempre que la gente evoluciona y cambia de opinión) que sea respetuoso, como dices tú (ahí totalmente de acuerdo) y sobre todo que sea sincero.

    Y eso me lleva al segundo punto que tratas. Yo puedo garantizar que jamás en mi vida he mentido en una reseña. Nunca he escrito algo que no pensara realmente. Y pongo la mano en el fuego por los críticos a los que suelo leer, jamás he tenido la sensación de que lo hicieran. Por supuesto, el lector es libre de creer lo que quiera, nosotros lo único que podemos hacer es ser honrados, y ahí quedará nuestra trayectoria y nuestros textos para que se valoren. De todas formas, la cuestión quizás sea que reducir una reseña a un valor binario, positiva o negativa, es un poco simplificador. Hay muchos grises, y como dices tú, las obras tienen puntos positivos y negativos. Cuando yo analizo un tebeo, creo que voy más allá (o lo intento) de “bueno o malo”, y la argumentación tiene una coherencia, una razón de ser. Hay un razonamiento que si está bien hecho debería ser válido en sí mismo, más allá de la valoración.

    Por último, la cuestión de las reseñas negativas: yo también soy de los que prefieren escribir sobre tebeos que me interesen. No hay tiempo ni dinero para seguir cosas que no me gusten en absoluto. Y de hecho, no creo que esa crítica tenga mucho sentido, se cae en el “boyerismo”, para entendernos. ¿Tiene sentido que yo trinque un cómic de Star Wars y lo ponga a parir? No, porque no es un producto para mí, ni me interesa, ni conecto con él. No creo que aporte nada a nadie que haga eso. Por supuesto, puedo hacer una reseña ponderada, informativa, como decía antes, al fin y al cabo es un cómic que tiene un público amplio y tendrá sus valores. Podría intentar explicarme por qué esa obra funciona. Pero eso no me interesa demasiado, ni me motiva, y menos cuando la mayor parte de lo que escribo lo hago por amor al arte. Y por eso las contadas veces que leo un cómic que de verdad creo que no hay por donde cogerlo, no suelo perder tiempo haciendo una reseña. Sí puede pasar, y ésa es otra cuestión, que haya obras que sí me gusten o me parezcan interesantes, pese a sus fallos o problemas. Ahí entramos en el terreno de los grises, y ahí sí me meto, y de hecho suelen ser las reseñas más complicadas. Pongamos por caso, no sé, que el nuevo cómic de Daniel Clowes no me guste. Es Clowes, es relevante, siempre va a tener algo… es interesante analizar eso. O el ejemplo que pones de Holy Terror, que me parece perfecto: es una obra importante, es el regreso de Miller, no podemos pasarlo por alto, y menos con su contenido.
    Resumiendo: que sí, que podría haber muchas más reseñas negativas de las que hay, pero no sé hasta qué punto es bueno que alguien despedace tebeos que no le interesan, no me parece constructivo.

    Un saludo, y perdón por la chapa, porque al final me temo que sí me he enrollado.

  2. Muchas gracias por pasarte por el blog y por dejar una opinión tan extensa y razonada.

    Sólo un matiz. Puede que no me haya explicado con demasiada claridad. Cuando hablo de las filias y fobias, no me refería a que estas desaparecieran, sino a que es importante tener consciencia sobre ellas a la hora de criticar, y no dejarse arrastrar por las mismas, pero no tanto en cuestión de gustos (que es la consecuencia de un bagaje, como bien señalas) sino de manías personales (simpatías y rechazos personales por un autor, por ejemplo), por encima de los gustos, que aportan y enriquecen bastante a la crítica.

    No hablo tanto de objetividad (aunque conviene no olvidarse de ella) sino de cierto equilibrio, precisamente para no caer en el “boyerismo” que señalas.

    • Ok, sí, en eso estoy muy de acuerdo. Yo de hecho muchas veces lo que hago es decirlo, directamente, por lo de la sinceridad que decía: tal autor es una debilidad personal, con la obra de tal nunca he podido conectar… Es una manera de ser sincero y poner en contexto al lector, para que valore mejor lo que va a leer.

      ¡Un saludo!

  3. Lo que dije en twitter, sin apenas retocar (estio twitter, pues)
    Yo como crítico intento encontrar varios equilibrios:
    El 1º saber el medio. No es = CuCo que Faro de Vigo. Son lectores y objetivos diferentes.
    2º Ser ponderado, a veces las virtudes conviven con debilidades a mi juicio, y me gusta señalarlas. Ej reciente (ver en mi blog), La Propiedad, R.Modan.
    3º para prensa desestimo lo que no me gusta, prensa es una oportunidad valiosa para llegar a nuevos lectores.
    4º luego, yo no creo en el amiguismo, sino en el respeto, cierto es que creo que Spain hoy = calidad a sacos.
    5º Si hago una crítica negativa busco lo mismo que cuando alabo El Héroe. Mi experiencia: el lector no sabe apreciar la crítica negativa. ve amiguismos o peor, intereses Ej, mi post Ardalén
    6º la crítica tiene algo de literario en sí misma, es estilo. Me importa mucho tener un estilo, se me reconozca detrás del texto. ¡Ojalá!
    7º Como parte gestora/directora de la revista CuCo también busco la personalidad individual en mi equipo, porque creo que así la sección Crítica logra una gran riqueza.
    8º Desde 1989 soy lector de crítica de cómic, la adoro, me gusta, me gusta tener una revista referente, críticos que admiro. Fin de chapa, 😀

  4. Alfonso, creo que lo más interesante que planteas es lo del mundillo como “círculo estrecho”. Yo aún diría más, estrechísimo.

    Es bastante común lo de hacer crítica sobre obras de amigos personales, o soltarse alabanzas mutuas entre compañeros de profesión (ese Twitter on fire). Posiblemente tales comportamientos no sean malintencionados y los emisores de dichas críticas no pretendan engañar al público, pues realmente disfrutaron de las obras comentadas. Pero el “fantasma publicitario” queda ahí, flotando en el ambiente…

    De todas formas, precisamente porque somos muy pocos y ya sabemos de que palo va cada uno, pienso que el lector de críticas comiquero tiene las herramientas necesarias para interpretar adecuadamente lo que está leyendo en función del sustrato de cada crítico. La cosa está así simple y llanamente porque somos 3000, si fuéramos 300000 no podría serlo.

    • Tienes razón en todo lo que apuntas, David. Quizá la consecuencia de todo ello es el cariz pseudoprofesional que puede desprender ese “pasteleo” (tomo prestado el término de Santiago García sobre este mismo debate) en la red, aunque sea involuntario.

      Está claro que los que vagamos por estos andurriales sabemos como movernos, pero en realidad pienso de una manera más aperturista. El sector tiene que crecer, y la crítica debe ir incluida en el lote. Si los críticos del sector ejercen crítica mayoritariamente de lo que les gusta o interesa, creo que se alejan irremediablemente de la profesionalización.

    • Por cierto, muchas gracias por comentar.

  5. Bergkamp dice:

    POR FIN alguien se atreve a decir lo que muchos pensamos. La crítica de cómics española es excesivamente cerrada. Cada nueva obra de un autor español es calificada como notable o sobresaliente. Y es algo que llama mucho la atención.

    • Es cierto. Es un hecho demasiado llamativo y entiendo que la gente recele. El problema es que, con el tiempo, hablar de ello casi se ha convertido en un tabú. Craso error, claro.

      • Bergkamp dice:

        Vaya por delante que Gerardo o Santiago son de los tipos que mejor hablan de cómic en España. Eso es innegable y no quiero dar la sensación de que personalizaba en ellos. Pero, continuando con lo que decías, yo, por ejemplo, que no pertenezco al mundillo y solo me puedo permitir un par de cómics españoles al año (lo de los precios es otro asunto que puede dar mucho de sí) me sorprendo de la cantidad de alabanzas que reciben los autores españoles o editados por editoriales españoles “indie” (digámoslo así). Uno de los tebeos más sobrevalorados que he leído este año ha sido español, Panorama para más señas. Lo compré después de leer reseñas extremadamente elogiosas, y me pareció tremendamente irregular. Y sólo ellectorimpaciente se atrevió a decirlo.

  6. Es posible que tengas razón. Aún no me he topado con una antología de diferentes autores que se acerque a una obra redonda. A mí me gustó, más por sus aciertos que por sus puntos débiles, pero es verdad que se le dio un bombo algo desmedido. En su día percibí las críticas positivas, más como una reivindicación del formato que otra cosa. Ahora, con perspectiva, la imagen que proyecta ha quedado algo menguada.

  7. Información Bitacoras.com

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