Quizá nos falta algo de perspectiva para catalogar 2014 como un año bueno o malo para el noveno arte. Quizá un síntoma positivo es la ampliación de este listado anual de 10 a 15 cómics por primera vez. También puede ser que me esté volviendo un poco blando con los años.
Aquí va otra de esas injustas y cansinas listas con lo mejor del año.
15. Sin Título, de Cameron Stewart.
Motivos para picar: Sin Título – también en castellano en la obra original – es un adictivo thriller que encuentra en la percepción de la realidad una sugerente piedra de toque, mientras coquetea abiertamente con géneros como el noir y el fantastique.
Cameron Stewart no sólo experimenta con el formato, también lo hace con su estilo gráfico y con la estructura del propio cómic – impagable el efecto cinematográfico de esas páginas apaisadas de 8 viñetas -, consiguiendo una obra enormemente atractiva desde el punto de vista narrativo y visual. Lejos de los corsés de las grandes editoriales, Stewart firma la que es probablemente su mejor obra, merecedora de galardones tan prestigiosos como el Shuster en 2009 y el Eisner en 2010.
14. L’Amour (El amor sin amor), de Joann Sfar.
Motivos para picar: si disfrutas con el trabajo de Joann Sfar, no puede faltar en tu biblioteca particular una de sus obras más divertidas y adictivas de su prolífica carrera. Por el contrario, si no te atrae demasiado el trabajo del francés, Vampir es el cómic adecuado para comenzar a cambiar de parecer.
Como sucedía en el primer tomo, la edición de Fulgencio Pimentel es impecable. Un gustazo.
13. El momento de Aurora West, de Paul Pope y David Rubín.
Motivos para picar: David Rubín vuelve por tercer año consecutivo a hacerse un hueco entre los mejores cómics del año en Aburrimiento Vital; esta vez, ampliando el joven y atractivo universo de Battling Boy.
David Rubín debuta a lo grande en EEUU de la mano de Paul Pope, consiguiendo uno de los cómics de superhéroes más disfrutables del año. Otro tanto para el orensano.
12. IKEA Dream makers, de Cristian Robles.
Motivos para picar: IKEA Dream Makers es un cómic inteligente, insólito y repleto de desparpajo; sorprende que estemos hablando de un debut.
Cristian Robles sale muy fortalecido en este 2014 repleto de descubrimientos.
11. Fútbol, de Santiago García y Pablo Ríos.
Motivos para picar: Fútbol, es al cómic, lo que El fútbol a sol y sombra de Eduardo Galeano es a la literatura. En ambas obras el fútbol es un punto de partida – que no se deja de lado – desde el que disertar sobre todo tipo de temas universales que trascienden al propio deporte. Como reza la contraportada, El fútbol es TODO.
Uno de las sorpresas más gratas del año.
10. Inercia, de Antonio Hitos.
Antonio Hitos construye un entorno plagado de minimalismos geométricos, espacios inertes y gélidas líneas rectas donde los personajes deambulan descontextualizados. En un marco tan opresivo y deshumanizado aflorarán emociones y anhelos – a través de poderosas metáforas visuales – que permitirán a nuestros protagonistas sortear esporádicamente la realidad.
Motivos para picar: Inercia es un cómic exquisito a nivel técnico, sólido en su desarrollo y con una identidad intransferible. Demasiadas cualidades como para ignorarlo.
9. He visto ballenas, de Javier de Isusi.
Motivos para picar: He visto ballenas triunfa en su atrevimiento y en su honestidad. En un conflicto de heridas recientes y de percepciones ciertamente inmovilistas es todo un soplo de aire fresco que alguien se atreva a abordar la reconciliación, utilizando como principal vehículo la humanización de los verdugos.
8. El bus, de Paul Kirchner.
Motivos para picar: El bus es, junto a Cowboy Henk, uno de los materiales con más solera que faltaban por recopilarse por estos andurriales. Las buenas gentes de Ninth Ediciones editan este incomparable derroche imaginativo en forma de tiras cómicas, que el bueno de Paul Kirchner publicó durante años en la revista Heavy Metal.
7. A, de El Irra y El Dabi.
Motivos para picar: desde San Juan de Aznalfarache no llega aire fresco, llega una calima que nos atiza hasta dejarnos sin aliento. La irrupción de El Irra y El Dabi nos ha dejado noqueados en la vieja Híspalis, una ciudad prácticamente huérfana de nuevos talentos en el ámbito del cómic durante demasiados años. Bienvenidos sean, demonios.
A transcurre en un futuro cercano, se impregna de género negro y se enmarca en una Sevilla tan real que duele. Una joya que no ha hecho más que empezar.
6. Locke & Key, Alfa y Omega, de Joe Hill y Gabriel Rodríguez.
En Locke & Key entramos en un pequeño universo bajo el techo de la casa de las llaves. Y serán las puertas y las llaves las que ejerzan de invitados estelares: puertas a otros mundos; puertas a otras posibilidades. Y llaves, infinidad de ellas. Si las utilizamos en la cerradura adecuada, comprobaremos su verdadero poder y probablemente acertaremos a discernir en ese preciso momento, si nos hemos equivocado llegando tan lejos.
Motivos para picar: El final de un plan perfecto. A Joe Hill y Gabriel Rodríguez no les sobra ni les falta un sólo número para redondear este elaborado universo que se ha expandido durante años alrededor de La Casa de las Llaves; sin duda, un lugar para revisitar.
5. Yo, asesino, de Antonio Altarriba y Keko.
Motivos para picar: Antonio Altarriba guioniza y “protagoniza” – al menos así lo hace su alter ego – un cómic acerca de la sublimación del homicidio como expresión artística, que inevitablemente nos obliga a reflexionar sobre el absurdo argumentario con el que el ser humano intenta justificar el acto del asesinato. “¿Es más justificable matar por venganza, patria o religión que hacerlo por el mero hecho artístico?”, apuntaba Altarriba al respecto en una entrevista reciente.
El estupendo trabajo de Keko – José Antonio Godoy Cazorla – refuerza el tono sombrío y seco de este negrísimo cómic.
4. Versus, de Luis Bustos.
Motivos para picar: el año termina formidablemente bien para Luis Bustos. Endurance, su primera novela gráfica, ha sido recientemente reeditada por Planeta y con Versus – adaptación de A piece of steak de Jack London – confirma su espléndido estado de forma.
Entrecómics Cómics se prodiga poco, sí, pero con Versus cubre el cupo de sobra para este 2014.
3. Cowboy Henk, de Kamagurka y Herr Seele.
Motivos para picar: Kamagurka (Luc Zeebroek) y Herr Seele (Peter van Heirseele) son los responsables de convertir a Cowboy Henk en uno de los iconos más representativos del cómic underground belga de las últimas décadas. Estos dos polifacéticos autores han conseguido mantenerlo con vida desde su creación en 1981, y hoy está más de actualidad que nunca después de la nominación al premio Sélection Patrimoine del Festival Internacional de Angoulême 2014.
Mil gracias a la gente de Autsaider Cómics por brindarnos el cómic más divertido del año – también uno de los mejores editados -.
2. Aquel verano, de Mariko y Jillian Tamaki
Motivos para picar: una obra majestuosa en lo formal y de un encomiable calado emocional.
Las primas Tamaki recrean uno de esos veranos familiares – de inevitables pinceladas autobiográficas – en los que la inocencia adolescente comienza a diluirse en pos del tránsito al mundo adulto. Una maravilla.
1. Mi amigo Dahmer, de Derf Backderf.
Motivos para picar: Mi amigo Dahmer, además de un documentado fresco sobre la adolescencia de Jeffrey Dahmer, es un lúcido tratado sobre los peajes de la singularidad durante la adolescencia y la ausencia de puentes de comunicación con el mundo adulto.
Un potente trabajo, resultado de 20 años de obsesión de su autor alrededor de la triste e inquietante historia del Carnicero de Milwaukee. Un cómic difícil de olvidar.
Su publicación en enero de este mismo año la ha catapultado injustamente fuera de la mayoría de las listas con lo más destacado del año. Qué poca memoria, amigos.