Fuera de campo: los cineastas jóvenes del momento (I)

Qué sencillo es desaparecer de un plumazo en la industria cinematográfica, amigos. Tenemos infinidad de casos de realizadores jóvenes con un debut reseñable, incluso sobresaliente, que a la postre se han visto superados por las expectativas, las malas decisiones o la falta de talento.

Uno de los casos más recientes es el de Josh Trank, director de la estupenda Chronicles, que cayó en desgracia tras el estreno de su segundo film, Los 4 Fantásticos. La industria terminó fagocitando a un autor que probablemente no estaba preparado para manejar una producción de más de 100 millones de dólares. Existen decenas de casos similares.

Ahora pienso en un buen puñado de directores cuya primera película puede ser la promesa de una buena carrera cinematográfica, pero que todavía tienen mucho camino por recorrer: Alex Garland (Ex machina, 2015), S. Craig Zahler (Bone Tomahawk, 2015), Damien Chazelle (Whiplash, 2013), Fede Alvarez (Posesión Infernal, 2013), Dan Trachtenberg (Calle Cloverfield 10, 2016) o Drew Goddard (La cabaña en el bosque, 2012) -aunque este último está mucho más interesado en desarrollar otras facetas en la industria, y bien que le va-. Son algunos ejemplos de cineastas en ciernes que apuntan maneras que deberán ir confirmando en el futuro. Mientras tanto, vamos a centrarnos en aquellos realizadores que ya han comenzado a construir los cimientos de una sólida carrera; directores que, pese a contar con pocos títulos y gracias a su regularidad, comienzan a ser una garantía de calidad para el espectador. Una apuesta segura.

Empezamos.

David Michôd (1972), director, escritor y actor australiano que crece en Sidney, pero David Michôdcomienza a desarrollar su talento lejos de allí: en la escuela de arte de la universidad de Melbourne. A los veintitantos termina por dar el salto a la escuela de cine para completar su formación. Desde el 2003 al 2006 pasa por el mundillo editorial -es el responsable de la revista Inside Film-, trabajo que finalmente aparca para rodar sus primeros cortometrajes.

En 1996 funda, con otros cineastas, Blue-Tongue Films, un colectivo cinematográfico que está detrás de películas como Animal KingdomHesherThe SquareWish You Were HereThe Gift, entre otras. El responsable de esta última, Joel Edgerton, participa decisivamente en las dos primeras películas de Michôd.

2010 es el año que marca un punto de inflexión en su carrera. David Michôd se hace cargo del guión de Hesher junto al director Spenser Susser, película protagonizada por Joseph Gordon-Levitt y Natalie Portman. Aunque el verdadero acontecimiento relevante de ese año llega con Animal Kingdom. Dirigida y guionizada por el propio Michôd, esta historia inspirada en las tropelías mafiosas de la familia Pettingill, consigue darle un merecido prestigio al director australiano, a base de premios y nominaciones varias (incluyendo la nominación a los Oscars de Jacki Weaver).

Animal Kingdom

Animal Kingdom

En el reparto, además del bueno de Joel Edgerton y Jacki Weaver, cuenta con Guy Pearce, que terminaría protagonizando la siguiente película de David Michôd: The Rover, un drama apocalíptico altamente recomendable, cuyo guión parte de una idea de Joel Edgerton.

Su mejor película: Animal Kingdom, a pesar de la debilidad que le tengo a The Rover, me decanto por la primera, un crudo drama que pone el foco en el menor de los Pettingill y en la dura experiencia vital de crecer en el seno de una familia de delincuentes. En Junio, el canal estadounidense TNT estrenará la versión televisiva con Ellen Barkin a la cabeza. Pinta francamente bien.

Futuros proyectos: su próxima película, War Machine, va a ser todo un acontecimiento en muchos sentidos. En ella adapta The Operators, la obra de Michael Hastings, una sátira sobre la guerra de Afganistán que protagoniza Brad Pitt. Netflix está detrás del proyecto y el estreno mundial lo hará a través de su plataforma digital. Parece que el negocio del cine está cambiando a pasos agigantados.

Jeff Nichols (1978), director estadounidense (Little Rock, Arkansas) formado en la Jeff NicholsUniversity of North Carolina School of the Arts. Es, probablemente, el director con más prestigio de esta primera selección.

La mayor parte de su filmografía se desarrolla en diferentes entornos rurales de Estados Unidos -su Arkansas natural cobra especial relevancia-, mientras se mueve con soltura entre el drama y el thriller -añadiendo aspectos fantásticos, como en el caso de Take Shelter Midnight Special ; esta última aún sin estrenar-.

Su actor fetiche es ese tipo raro e imponente llamado Michael Shannon, omnipresente en toda su filmografía -incluyendo todo lo que está por venir- y pilar fundamental de su consistente filmografía. Otro tema es el excelente trabajo del departamento de casting en sus diferentes proyectos, contando con actores de solvencia contrastada como Jessica Chastain, Mathew McConaughey -en Mud realiza una de las mejores interpretaciones de su carrera-, Shea Whigham o el veterano Sam Shepard. En sus próximos proyectos irrumpe con firmeza una de mis debilidades personales, el actor -director y guionista- australiano Joel Edgerton, con un rol destacado en sus dos films venideros.

Take Shelter

Take Shelter

Su mejor película: Take Shelter, un potente -y apocalíptico- tratado alrededor de la esquizofrenia, que puso a Jeff Nichols en el mapa cinematográfico internacional, al igual que a su absoluto protagonista, Michael Shannon. Por cierto, la atrapante banda sonora de David Wingo merece una o dos menciones especiales.

Futuros proyectos: Midnight Special, un drama de ciencia-ficción con un reparto de órdago: Michael Shannon, Joel Edgerton, Sam Shepard, Kirsten Dunst y Adam Driver. Con el Starman del maestro Carpenter como referencia, este film abordará la huida de un padre y su hijo con poderes inexplicables. Ojo, hablan auténticas maravillas de ella.

Actualmente dirige Loving, sobre el encarcelamiento de una pareja interracial en la Virginia de finales de los 50. Otra vez Shannon y Edgerton encabezando el reparto.

Carlos Vermut (1980) estudia ilustración en La Escuela de Arte número diez de Madrid. Carlos VermutDespués de trabajar para El Mundo y, dejando claro que lo suyo era contar historias, comienza su carrera como historietista -su vocación inicial- tras ganar el premio Injove de cómic en 2006. Su consecuencia directa es la publicación de El Banyan rojo, su primer cómic.

Pronto, en 2009, después de su primer contacto el medio audiovisual con su participación en Jelly Jamm -una serie de animación coproducida por EEUU, Gran Bretaña y España-, Carlos Vermut gana el VII Notodofilmfest con Maquetas, un magnífico cortometraje que juega con el espectador con maestría, valiéndose de un negrísimo sentido del humor y un profundo amor por la cultura popular. El resultado es bastante revelador.

El periodo de tiempo que hay entre 2010 y 2011 supone para el madrileño el alejamiento casi definitivo del mundillo del cómic. Después de escribir el guión de Diamond Flash y no conseguir financiación, se lía la manta a la cabeza, crea su propia productora –Psicosoda films– y la termina estrenando en la plataforma digital Filmin y, posteriormente, en algunos festivales. Para muchos, una película de culto instantánea. En ella destacan las excelentes interpretaciones femeninas y el sorprendente nexo en común de todos los personajes: un superhéroe con mucho que esconder.

Magical Girl

Magical Girl

El creciente fenómeno Diamond Flash le iba a terminar abriendo las puertas de un segundo largometraje: Magical Girl, la película que terminaría consagrando a Carlos Vermut. Eso fue en 2014; dos años antes, en 2012, nos llegaron dos trabajos por los que siento especial debilidad: su último cómic, Cosmic Dragon, una divertida y retorcida parodia de Dragon Ball y Don Pepe Popi, un descacharrante cortometraje protagonizado por los Vengamonjas. Para un servidor, la sublimación del humor incómodo, post-humor o cómo diablos queramos llamarlo.

Su mejor película: Magical Girl, su último largometraje hasta el momento. Arrasó -justamente- en el Festival de San Sebastián llevándose la Concha d Oro a la mejor película y la Concha de Plata al mejor director. En los Goya sólo cosechó el de mejor actriz para Bárbara Lennie. La  Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y su miopía crónica no supieron reconocer a una de las mejores películas españolas de los últimos 15 años. Puede que incluso me quede corto.

La red de personajes al límite, mentiras y chantajes de Magical Girl han tenido una tremenda acogida fuera de España. En Francia, durante la primera semana de exhibición, ya había recaudado casi la mitad de lo conseguido en España durante toda su carrera comercial. Como se podía preveer, el número de espectadores -y euros- ha sido sensiblemente mayor en el país vecino. Alemania y Japón también han estrenado la película en salas comerciales.

Futuros proyectos: no hay mucha información de su próxima película, pero sí ha respondido en alguna ocasión sobre un nuevo guión en ciernes: “He escrito una historia que me encanta, aunque debo llevarla a lo personal. Me estoy centrando en la imagen pública: cómo te ve la gente no tiene que ver con cómo eres. Y además es imposible luchar contra ello: no lo intentes ni en las redes sociales que son un arma de doble filo. Si llego a tener Twitter, arruino mi carrera.

Jeremy Saulnier (1976) es un sospechoso habitual en el circuito independiente Jeremy Saulnierneoyorquino. Con su base de operaciones en Brooklyn, su trabajo como director de fotografía para cineastas de la zona le fue configurando el hueco y los contactos necesarios para lanzarse posteriormente a la dirección.

Jeremy Saulnier y Macon Blair -su actor fetiche y colega desde el colegio-, marcados por la violencia cinematográfica desde la infancia –Rambo, Scarface, Aliens…-, pronto dieron el paso de los juegos -incluyendo la fabricación casera de armas y alijos de drogas- a las películas caseras, sin ocultar un ápice su profundo amor por el gore. Camino de la graduación, Saulnier fue perfilando sus preferencias por la dirección, mientras que su amigo Macon Blair se decantaba por la interpretación.

En 2007, Jeremy Saulnier dirige su primer largometraje, Murder Party, y Macon Blair participa en un rol secundario. El film, de un tono exagerado e hilarante, se centra en una fiesta de Halloween, usada como cebo para incautos y de un grupo de artistas psicóticos en busca de una beca. A pesar de una cierta buena acogida, sobre todo en festivales, fue un fracaso económico, bloqueando la posibilidad de seguir dirigiendo, al menos a corto plazo.

Levantar financieramente Blue Ruin, su segunda película, ha sido probablemente el escollo más grande con el que se ha topado el director neoyorkino en su carrera. En 2012 escribe el guión, y pronto, comenzó el infernal proceso de producción con todo el dinero que pudo disponer de su propio bolsillo, familiares y recurriendo a plataformas como Kickstarter. El coste total del film ascendió a 425.000 dólares que podían haberle llevado a la ruina. Afortunadamente, nada más lejos de la realidad.

Blue Ruin

Blue Ruin

Este thriller de venganza tuvo su premiere mundial en el Festival de Cannes en 2013. La acogida fue bastante positiva, obteniendo merecidamente el Premio FIPRESCI. A lo largo de 2013 y 2014, poco a poco,  de festival en festival, Jeremy Saulnier tuvo la certeza que, el esfuerzo y el talento le estaban abriendo las puertas a su incipiente carrera, al igual que Macon Blair, protagonista indiscutible de la cinta.

A principios de Marzo nos enterábamos que ‘La Aventura’ iba a distribuir en España Green room, el tercer largometraje del director norteamericano, cuyo eje central es, de nuevo, la violencia. Gran noticia, claro está.

Green room es, en primer lugar, un homenaje a sus compañeros de fatiga en la juventud. Jeremy Saulnier fue vocalista de una banda de punk y conoce bien la escena, lo que provoca una veraz puesta de escena allí donde transcurre la mayor parte del film: un tugurio de conciertos.

Green Room

Green Room

El violento asedio de un banda de skinheads a una grupo de punk, de reminiscencias carpenterianas, ha vuelto a ser alabada por la crítica, confirmándolo como un director a seguir. Por cierto, especialmente reseñable el rol de líder skin de Patrick Stewart.

Su mejor película: Blue Ruin es el máximo exponente de cómo el talento se sobrepone a un bajo presupuesto. Ingenio, buen pulso e ideas frescas definen esta genial historia de venganza y violencia.

Futuros proyectos: incidiendo en sus temas favoritos, violencia y venganza, el próximo proyecto de Jeremy Saulnier adaptará Hold the Dark, una novela de Willian Giraldi.

 

 

 

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