Los cuadernos de Esther. Historias de mis 10 años, de Riad Sattouf

Hace un par de semanas, la hija de 10 años de una amiga se le acercó con decisión y le espetó una frase -más o menos literal- que aterrorizaría a muchos padres con la guardia baja: “Mamá, ya sé todo sobre el sexo, el porno y todas esas cosas”. La sorpresa de un adulto frente a una inesperada revelación de esta calado, tiene mucho que ver con la distancia, a menudo inconsciente, del mundo adulto del infantil/adolescente (en este caso prepúber, para ser más exactos). Distancia que clava sus raíces en la falta de comunicación, consecuencia probable de un tren de vida tan vertiginoso que a menudo nos hace olvidar las cosas realmente importantes.

Mi amiga, que obviamente no salía de su asombro, tuvo una conversación sincera -con algún leve eufemismo- centrada en tender puentes con su hija. Desde luego, tomo nota para el futuro.

Riad Sattouf hace -conscientemente o no- un reproche al mundo adulto: no conocemos a nuestros niños. Nos pasamos la vida teorizando alrededor del comportamiento de los más pequeños, les colocamos etiquetas, los juzgamos, casi siempre los malinterpretamos, les presionamos e incluso les intoxicamos, pero desgraciadamente, nunca escuchamos lo que tienen que decir. Sattouf intenta en Los cuadernos de Esther ponerle remedio a ello.

Esther 01

La obra de Riad Sattouf se ha sustentado, en gran parte, del periodo que va desde la infancia a la adolescencia. Durante los diez años que trabajó para Charlie Hebdo desarrolló las historias breves de La vida secreta de los jóvenes, donde se sublimaba lo cotidiano a través de aquellos pequeños momentos, entre banales y casi insignificantes, que ayudaban a construir una visión fidedigna de las relaciones de los jóvenes franceses.

El foco terminó recayendo sobre sí mismo en obras como Manual del Pajillero, Mi circuncisión o el célebre y multipremiado El árabe del futuro, demostrando que en el ámbito autobiográfico se desenvuelve con especial naturalidad, aunque -casi- siempre sin abandonar las ópticas infantiles/adolescentes que tanto le ayudan a reírse de los adultos.

En Los cuadernos de Esther, que nace de sus conversaciones con la hija de 10 años de unos amigos, sigue intacto el deseo del autor de poner el foco en la visión de nuestros pequeños sobre  el mundo adulto, pero hay una intención adyacente de acercar al lector a la visión preadolescente del mundo que nos rodea. Para ello, Sattouf se convierte en una mera herramienta transmisora y consigue desalojar a las pequeñas historias de Esther de filtros adultos que entorpezcan el relato de la pequeña.

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En esta obra conoceremos a una pequeña parisina de 10 años que adora a su padre, detesta a su hermano y tiene un oscuro objeto de deseo con forma de iPhone. Su día a día y sus pequeñas historias servirán para diseñar una radiografía fiel, divertida y desoladora de la niñez en los países desarrollados, donde el consumismo, el patriarcado y los medios de comunicación tienen un papel con demasiado peso en la ecuación.

Este primer tomo -de la friolera de 8- forma parte un atrevido y ambicioso proyecto que pretende abarcar desde los 10 a los 18 años de Esther, siempre narrado en primera persona y con Riad Sattouf dándole forma, mientras que, poco a poco, se va convirtiendo en el gran cronista social de la adolescencia del país vecino y, de paso, en uno de los grandes de la historia reciente del cómic europeo.

Un cómic imprescindible.

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