El Rock y yo, de Joe Sacco

Dentro de mi círculo de confianza, tengo algunas amistades que se ganan la vida en el ámbito de la música. No voy a soltar prenda sobre mis fuentes, pero sí voy a comentar una ilustrativa anécdota para introducir El Rock y yo, de Joe Sacco.

Imaginad. Una cena organizada por una gran productora reúne a un popular dúo musical que pasa por un momento difícil de convivencia. El plan de la productora para limar asperezas salta por los aires cuando los dos artistas aparecen en el restaurante con sus respectivos abogados y con cara de pocos amigos. La cena adquiere tintes surrealistas cuando la comunicación entre el dúo se realiza en todo momento a través de sus representantes legales, nunca directamente entre ellos. Toda una noche de susurros a los oídos y caras de estupor. Delirante.

Una anécdota -de otras muchas, creedme- que pone en relieve el absurdo, caricaturesco y tronchante universo que rodea a la música como industria del entretenimiento. Parece que Sacco sabe de lo que habla.

El Rock y yo recopila tiras, carteles, portadas y cómics relacionados con la música que Joe Sacco fue publicando en diversas revistas europeas y estadounidenses desde sus inicios como dibujante. Este material revela una etapa más desenfadada del autor maltés que, recordemos, atesora gran fama gracias a su empeño en fusionar el noveno arte con el cuarto poder.

Fruto de su experiencia -funesta, parece- como roadie, acompañando a una banda de rock por Europa, Sacco saca a relucir sus fobias repartiendo de lo lindo a todo lo que rodea a una banda de rock, apuntando más allá de las giras y los escenarios y haciéndolo extensivo a todo el complejo entramado humano y empresarial que gira en torno a la música.

El Rock y yo 01

El Rock y yo, en su calidad de antología, comienza con las desventuras del autor acompañando a una banda estadounidense por el viejo continente. En este caso, hablamos, probablemente, del momento más inspirado como dibujante en el contexto de esta recopilación.  Los egos desmedidos, las groupies, las discusiones, el desagradecido trabajo en la sombra, la mala planificación de la gira, la difícil convivencia y la ausencia casi total de sexo –en el caso de Sacco, claro- son, en parte, los motivos que pueden explicar el “amor incondicional” de Joe Sacco por los grupos de rock y la industria: “Espero que, gracias a mi visión de los músicos y la industria de la música, os deis cuenta de una vez por todas que el lápiz es más fuerte que la guitarra y, sobre todo, que si hay alguien a punto de convertirse en una estrella ¡ese soy yo!”

Es posible que los momentos más inspirados de este cómic los encontremos en el material extraído de una revista suiza llamada Agenda. Sacco  se muestra especialmente mordaz aireando todos los sobados tópicos alrededor de postureo, del “estilo de vida” rockero, del fraude de la prensa musical, del cansinismo del fenómeno fan, de los nuevos artistas y los excesos del foco mediático, del absurdo de los macro-conciertos, de la música protesta y sus falsos profetas…  Casi parece una cuestión personal.

El Rock y yo 00

El autor desgrana y radiografía un mundillo al que le unió una estrecha relación a comienzos de los 90 -incluyendo su desmedido fanatismo por sus Satánicas majestades-. Sacude con sorna, con gracia y, aunque no lo parezca, con cariño; mientras tanto, nos hace pasar un rato cojonudo. ¿Qué más podemos pedir?

¡Viva el rock y su estupidez!

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