Fuera de campo: los cineastas jóvenes del momento (I)

Qué sencillo es desaparecer de un plumazo en la industria cinematográfica, amigos. Tenemos infinidad de casos de realizadores jóvenes con un debut reseñable, incluso sobresaliente, que a la postre se han visto superados por las expectativas, las malas decisiones o la falta de talento.

Uno de los casos más recientes es el de Josh Trank, director de la estupenda Chronicles, que cayó en desgracia tras el estreno de su segundo film, Los 4 Fantásticos. La industria terminó fagocitando a un autor que probablemente no estaba preparado para manejar una producción de más de 100 millones de dólares. Existen decenas de casos similares.

Ahora pienso en un buen puñado de directores cuya primera película puede ser la promesa de una buena carrera cinematográfica, pero que todavía tienen mucho camino por recorrer: Alex Garland (Ex machina, 2015), S. Craig Zahler (Bone Tomahawk, 2015), Damien Chazelle (Whiplash, 2013), Fede Alvarez (Posesión Infernal, 2013), Dan Trachtenberg (Calle Cloverfield 10, 2016) o Drew Goddard (La cabaña en el bosque, 2012) -aunque este último está mucho más interesado en desarrollar otras facetas en la industria, y bien que le va-. Son algunos ejemplos de cineastas en ciernes que apuntan maneras que deberán ir confirmando en el futuro. Mientras tanto, vamos a centrarnos en aquellos realizadores que ya han comenzado a construir los cimientos de una sólida carrera; directores que, pese a contar con pocos títulos y gracias a su regularidad, comienzan a ser una garantía de calidad para el espectador. Una apuesta segura.

Empezamos.

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